Yes – Heaven & Earth (Bonus Track Japanese Edition 2014)

La experiencia nos enseña que la primera reacción para tratar de explicar algo completamente nuevo es por comparación, es decir, relacionarlo con el universo de elementos conocidos, degustados, o asimilados ya en nuestra experiencia. Y con la música esto no es la excepción. Entonces ante el ejercicio de decir nuestras primeras impresiones del nuevo álbum de Yes seria que lo más cercano en la discografía de esta legendaria banda británica podría ser su Time and a Word de 1970, ya sea por su estilo modesto de recrear canciones melódicas, no obstante, con un cierto estilo o orientación hacia lo clásico y progresivo, y aun así estaríamos a una distancia tan considerable como lo podrían ser otros 10 álbumes más de la banda.

Y es que si bien hay elementos claramente reconocibles como el característico fraseo de digitalización de las guitarras eléctricas del Señor Howe, los sesenteros y británicos y melódicos coros de Chris Squire y alguna que otra pirueta en los teclados del Mr Buggles: Geoffrey Downes, todo lo demás nos va a resultar una experiencia muy diferente. Y el punto esencialmente es que estamos frente a un trabajo orquestado y dirigido por el Señor Glass Hammer: Jon Davison, junto a los remanentes Yes.

Y es que al parecer históricamente Yes fue una banda que siempre fue orquestada y dirigida por algún personaje fuerte, con una determinada visión de hacer las cosas, como Jon Anderson en los Setenta, o Trevor Rabin en los Ochenta. De ahí el que solicitarán ayuda en el 2011 a Trevor Horn, en busca de un director o hilo conductor que pudiera canalizar los diferentes elementos dentro de la banda, incapaces de orientarse por si mismos. Sin embargo, Trevor hoy por hoy se encontraba muy lejos de esa sensibilidad tecno-progresiva de comienzos de los ochenta, y Benoit sólo era una voz sobre el escenario. Sin embargo, Jon Davison ha devenido en un nuevo catalizador, capaz de crear el marco para aglutinar los diferentes elementos característicos de las diferentes individualidades musicales de la banda. Pero debemos tener claro que la personalidad y el modo de hacer las cosas es completamente diferente a Jon y Trevor, siendo más bien, este Davison un elemento más flexible, sutil y persuasivo, además de mucho menos pretencioso y más relajado, lo que se va a notar claramente al final de la suma, al no forzar o coartar al resto de los músicos de la banda.

Entendiendo la anterior premisa, el siguiente paso es determinar que es lo que se propone hacer musicalmente el señor Davison. Al comienzo, podría pensarse que ser una especie de remedo o parodia de su predecesor Jon Anderson, pero lejos de eso, su propuesta tiene el valor y el atrevimiento de ofrecer, si bien, algo mucho menos pretencioso, sin embargo, genuino y diferente. Su oferta tiene cierto sello que viene desde él mismo y sus influencias musicales, vale decir, su propia experiencia en Glass Hammer, y su clara inclinación hacia el lado más meloso y espiritual del rock clásico como el de The Beatles. Pese a que su voz, en lo personal, jamás me ha terminado de convencer, resultándome a ratos aburrida, monótona y suporifera, esta vez, no se gasta en falsetes o en fraseos al modo de Anderson, como lo hizo en la gira sobre el escenario, sino que nos muestra su tono de voz tal cual es, de un modo similar a como lo hizo Benoit David a pedido de Trevor Horn en Fly From Here (2011), lo cual se agradece.

Ahora, hemos determinado quien esta a cargo en la cocina, entonces, al sumarle los elementos constitutivos a la mano del Chef, tenemos una especie de disco crossover lleno de pasajes y elementos del Yes clásico que todos conocemos. Por primera vez en mucho tiempo no tenemos a Chris Squire o a Steve Howe tratando de sonar más o menos contemporáneos como en The Ladder o Magnification, sino tocando de la mejor manera que ellos saben en un contexto diferente, en canciones más bien relajadas, distendidas y accesibles. Si ponemos atención a los créditos de estas 8 canciones nos daremos cuenta que ha sido Davison quien se ha entrevistado uno a uno con los diferentes miembros de la banda para desarrollar, ya sea sus propias composiciones con el aporte individual de los músicos de Yes, o bien a tomado y articulado diferentes ideas musicales previas para darle desarrollo dentro de un formato vocal.

Esta forma distendida de hacer las cosas por parte de Davison, le ha dado a cada uno de los miembros de la banda el espacio suficiente de mostrarse a si mismos como músicos, y no como en otros álbumes de la banda, luchando desesperadamente por un espacio, y es que en Heaven & Earth, las cosas están pasando en un ritmo mucho más lento de lo acostumbrado, de manera que hasta Geoff Downes encuentra un espacio para lucirse con un interesante juego de teclados como en Step Beyond, sin pretender ser un Rick Wakeman o un Patrick Moraz.

Es justamente en Heaven and Earth donde Downes ha encontrado un espacio para desarrollar distintas ideas musicales, a diferencia de Fly From Here (2011) o como músico en gira tratando de revivir álbumes del Yes de los setenta. Así vemos como en Subway Walls, Downes nos sorprende con fuertes reminiscencias a un tema llamado Aria para su tiempo junto a John Payne en 1994, pero esta vez junto a Davison más el aporte del resto de la banda, a modo de pinceladas sobre el lienzo. Este modo de hacer las cosas, si bien no nos trae devuelta aquel Yes de la década setenta del que nos enamoramos incondicionalmente, nos muestra una banda mucho más participativa en la composición si lo comparamos con Talk (1994), Open Your Eyes (1997), The Ladder (1999) o Magnification (2001).

Heaven & Earth, es probablemente el disco más controvertido de la banda desde 90125. Y es que se trata de un disco diferente, con fortalezas y debilidades. Y justamente la principal fortaleza de este álbum es mostrarnos la esencia musical de cada uno de los miembros de la banda a lo largo de diferentes pasajes instrumentales. De ahí que no resulten raras las reminiscencias a algunos momentos de Keys to Ascension o The Ladder, en ese enfoque instrumental para construir pasajes musicales con el sello característico de Yes. Si descomponemos el disco en pequeños segmentos musicales, podremos encontrar cosas muy interesantes que hace mucho tiempo no veíamos en la banda. Pero por otro lado, su principal debilidad esta en la completa falta de intuición musical y desarrollo, vale decir, la incapacidad por parte de la dirección de Davison de darle a la música un sentido discursivo (introducción, desarrollo, climax y desenlace) llegando a ser cada una de las 8 canciones completamente carentes del invaluable climax, por lo que no es raro que resulten al oyente monótonas, aburridas, planas, erráticas, predecibles e innecesariamente extensas.

El segundo punto débil, lo encontramos en la misma voz de Davison, la cual no se ajusta del todo a los coros de Squire ni Howe, resultando un permanente graznido carente de inflexiones y por lo tanto incapaz de trasmitir alguna emoción por si misma. A diferencia de Drama (1980) donde se trato de enmascarar las debilidades de la voz de Trevor Horn en un ingenioso y sofisticado arreglo de coros, con el objetivo de distraernos de la ausencia de Jon Anderson, aquí desde el primer momento queda al desnudo el pobre y aburrido trabajo vocal de Davison, haciendo lo mismo que ha hecho en Glass Hammer. Por alguna razón el resto de los miembros de Yes así como muchos de los fans más incondicionales de la banda creen que hace un excelente trabajo, pero no es así, y vasta con preguntar a otros cantantes de otros generos musicales, para entender que en lo que se refiere a la voz, la expresión y proyección de diferentes estados emocionales es sumamente relevante sea cual sea el estilo que quieras desarrollar.

Una de las cosas relevantes de este disco fue la elección del celebre productor Roy Thomas Baker, a la altura de un Eddie Offord, un Bruce Fairbairn, o un Trevor Horn, quien ya había trabajado con la banda en las abortadas sesiones de Paris en 1980, le da a toda esta música la claridad y equilibrio que muchas veces estuvieron ausentes en otros discos producidos por la propia banda y el claro interés de Frontiers de trascender más allá del habitual nicho de fans del progresivo en busca de conquistar otras audiencias, conectados con un gusto más contemporáneo. Y es que si se quiere estar vigente musicalmente, se debe apostar al gusto de las actuales audiencias, de un modo similar a lo hecho por Robert Plant, entregando un producto accesible a la vez que honesto, que muestre a los músicos de manera amable al mismo tiempo que en su propia dimensión haciendo lo que mejor saben.

En lo que se refiere a la temática conceptual de este trabajo, Heaven and Earth nos habla de la dicotomía de la esencia de la experiencia humana, el ying y el yang, el cielo y la tierra, la tierra como todo aquello que conocemos, nuestra ciencia y técnicas, la suma de nuestras experiencias en esta vida, en contraposición al cielo, no como un lugar escatológico o religioso, sino como el limite de toda posibilidad, como aquel elemento que rebasa nuestro ámbito de experiencia o ciencia. Sin embargo, se encuentra como un horizonte, en ese sentido de trascendencia más amplio de la experiencia humana que nos empuja más allá de nosotros mismo en busca de nuevos horizontes. Heaven and Earth, no es un álbum que intenta impresionarnos como la nueva quinta esencia del progresivo, ni siquiera un disco para demostrarnos el virtuosismo de estas leyendas del rock, por el contrario, un disco que se planta en el suelo de un rock maduro y moderado, sin embargo, en el que se emplearon pequeñas joyas y detalles musicales a modo de ladrillos dentro del todo.

Un disco con suficiente aire como para dejarnos respirar, a diferencia de las clásicas epopeyas de los setenta de aquel Yes junto a un Rick Wakeman y un Jon Anderson. Un álbum coherente y diferente, con fortalezas y debilidades, donde la banda trata de mostrarnos que también son capaces de probar cosas diferentes, de hacer las cosas a una escala menor y a un ritmo más pausado para dejarnos espacio a la contemplación, junto con las segundas y terceras impresiones. Esperemos que este disco pueda darle una voz propia a la banda y podamos verlos interpretar estos temas sobre el escenario, y no como en tantas otras ocasiones, sepultando a poco andar todo este material en el olvido, para volver a vestir los atuendos y representar el gastado show del Yes clásico de los setenta.

Tracklist:

1. “Believe Again”  8:02
(Jon Davison, Steve Howe) 

2. “The Game” 6:51
(Chris Squire, Davison, Gerard Johnson)
  
3. “Step Beyond” 5:34
(Howe, Davison)

 4. “To Ascend” 4:43
(Davison, Alan White) 

 5. “In a World of Our Own” 5:20
(Davison, Squire) 

 6. “Light of the Ages” 7:41
(Davison) 

 7. “It Was All We Knew” 4:13
(Howe)

 8. “Subway Walls” 9:03
(Davison, Geoff Downes)
 

9. To Ascend (bonus track) 4:33
(Davison, Alan White)

Personnel:

Jon Davison – lead and backing vocals, acoustic guitar (tracks 1 and 6)
Steve Howe – electric, acoustic and steel guitars, backing vocals
Chris Squire – bass, backing vocals
Geoff Downes – keyboards, computer programming
Alan White – drums, percussion

Download:

Audio mp3 320@kbps.

Publicado en Yes

33 comentarios en “Yes – Heaven & Earth (Bonus Track Japanese Edition 2014)

  1. amigo leonardo, escuche con mucho entusiasmo el nuevo disco de Yes ,lo publique en mi blog y lo vengo escuchando detenidamente,”Believe again” me hace esperanzar que vuelve Yes,”to Ascend” que este Jon ,no es Anderson pero igual esta muy bien,”subway walls” amagan con ser progresivos pero se arrepienten aunque les salga bien..lo demas…The game es bello pero cansa,”step beyond” tiene un tecladito insoportablemente molesto y exageradamente Pop,Light of Ages” es una suite mas dramatica ,muy interesante para seguir descubriendo,pero “In a word..” es un rocker demasiado previsible..y “It was all we knew” es tan simplon que me averguenza que Howe lo haya compuesto..mas alla´de todo ,el disco suena muy bien y prolijo,considero que es lo mejor que los muchachos pueden dar a esta altura de sus carreras!

    Me gusta

  2. LEONARDO!! ESPERABA ANSIOSO ESTE DISCO!! PENSABA QUE ME ENCONTRARIA CON ALGO FRESCO PERO FIRME!! REALMENTE ME DI CUENTA QUE YES YA NO TIENE RUMBO Y NO PIENSA EN SUS FANS !!LAMENTABLEMENTE CON ESTE DISCO SE TERMINA YES”””

    Me gusta

  3. Gracias por el aporte estimado Leo, es lamentable que en este álbum Squire suene como cualquier otro por lo tanto carece del alma de Yes, es un álbum 80% Davison con canciones en su mayoría aburridas y sin ser resolutivas a mi tampoco me convence la voz de Davison es lamentable que habiendo excelentes voces recurran a este músico de tercera, también Howe esta muy lejos de lo que fue al igual que White que no destaca y se escucha x en conclusión es un álbum regular siendo generoso.

    Me gusta

  4. Lo escuché ya varias veces y lo sigo escuchando ahora. La misma impresión: un disco aburrido, De progresivo poco; no hay mucho para rescatar y presumo que pasará sin pena ni gloria. Fly from Here, me pareció mejorcito. Lo ubicaría cerquita de Open your Eyes.

    Me gusta

  5. Bueno, en el próximo comentario que haga, prometo escribir a granel. Gracias por tu aporte de siempre y hay mucha tela para cortar en tu análisis. Creo que será un álbum olvidable con un par de canciones buenas. No está a la altura de la capacidad de estos músicos, que supieron crear obras de cabecera.

    Me gusta

  6. Hola de nuevo Leo en un anterior comentario mencione que este álbum es regular siendo generoso pero la verdad es que hoy que lo escucho por cuarta ves puedo afirmar con toda seguridad que es EL PEOR DISCO DE YES.. MALISIMO !, es lamentable que publicaran un disco tan malo bajo el nombre de YES, preguntabas que con cual nos quedábamos si con Fly From Here o este ultimo Heaven & Earth definitivo me quedo con Fly From Here que por mucho es mejor que Heaven & Earth las canciones; Light Of The Ages y Subway Walls pudieron ser mejores pero lamentablemente pierden dirección y resultan poco resolutivas sin llegar a ningún lugar las otras 6 canciones son pésimas. Es la primera ocasión que estoy considerando borrar algo de mi discografía de YES que es muy completa sin asegurar que lo tengo todo., Finalmente pienso que nada es eterno y que Squire, Howe , White y Downes ya están en una edad respetable con mucho camino andado y con todo lo que significa estar en el Rock y por lo tanto ya no tienen nada que dar a Davison ni lo tomo en cuenta por ser un músico y cantante que no tiene nada que hacer con grupos de este nivel. Curiosamente o contradictoriamente a lo que comento el disco de ASIA Gravitas 2014 me parece muy bueno para estos tiempos.

    Me gusta

  7. R. Dean: hay que entender que su presencia en faz gráfica y logo clásico ya no es garantía de calidad del álbum. Roy Thomas Baker y Yes no congenian y esto tiene raíces en el pasado: Que R.T.B. haya sido responsable del éxito de grupos como Queen, The Cars, Foreigner, etc. en absoluto me garantiza que con YES fuera a suceder lo mismo. Las Sesiones de Paris demuestran lo que apenas pudo hacer con una banda que estaba dividida y desmoralizada. Y sí, Atlantic necesitaba ganar algo de dinero con una de sus bandas estrellas, en un contexto donde Fleetwood Mac y Peter Frampton la rompían con millonarias ventas. Hoy, diferente a entonces y aceptando el supuesto que Frontiers Records quisiera expandirse a nuevas audiencias, pregunto: ¿Por qué Roy Thomas Baker? Me parece que es más una asignatura pendiente del trío sobreviviente. No resto mérito a este gran productor pero me parece que seguía siendo un desafío & asignatura pendiente grabar un álbum de Yes. La obra no es buena y deja mucho que desear. Alguien dirá: Ok! Pero hay temas como “Believe Again”, “To Ascend”, “Light Of The Ages” y “Subway Walls” que realmente valen la pena y rescatan algo de la vieja tradición. ¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?. Mi gusto se inclina por los tres primeros. Pero Yes ya no deslumbra, luce como antes. No hay climaxs, puntos altos de inspiración, como sí pude encontrar en “In The Present Of” (para no irme en el tiempo). Yes, en esos temas, se autorreferencia ó juega a ser lo que alguna vez supo ser (muy evidente en “Believe Again”). Yes ya ofreció temas de las características de “To Ascend” o en menor medida (por el aporte propio de J. Davison) “Light Of The Ages”, donde lo acústico es basamento desde donde parte la composición. Agradan pero no sorprenden!. Algunos amigos enloquecen con “Subway Walls” y, honestamente, pienso que Downes es el compositor de la introducción (mucho más afín a ASIA). El resto es más una composición colectiva libre con elementos interesantes pero sin una dirección u orientación clara en su música. Mucha zapada, trucos de bajo y guitarras previsibles pero sumando algunos toques interesantes de teclados y simil órgano, pianos Fender Rhodes, etc. por parte de Geoff. ¿Esa es la canción con intrincados arreglos de los que opina Alan? Creo que “Subway…” es una oportunidad desaprovechada, un conjunto de ideas que aún requería de mayor coherencia y cohesión musical. Y lo más lamentable es que la Gira en ciernes confirma la premonición de Leo: apelarán a clásicos de siempre (los muchachos van sobre seguro, no son tontos) y mostrarán un par de temas de H. & E. como para decir: “Ey! Tenemos nuevo álbum!”. ¿Y los restantes cuatro temas del álbum? Uno más detestable que el otro. No son dignos de nada: ni de ser firmados ni interpretados por YES. Pero Mr. Howe los defenestró en varias entrevistas y ahora me ofrece “It Was All We Knew” y “Step Beyond” (co-autoría) … ¿A qué jugamos Steve?
    Si hay algo que comparto con vos (Leo) es lo atinente al “catalizador” con personalidad fuerte que Yes tuvo a lo largo de su historia y te agrego algo más: te olvidas que Steve Howe supo ser uno de los catalizadores en otra época de la banda. Evidentemente Davison es el “catalizador”, el mentor compositivo principal de este álbum (la banda se lo reconoce en sus opiniones); sólo que no alcanza esta vez. Una suerte de reciclarse o retroalimentación hubo aquí. Pero, en estudio, no alcanzo con todo el esfuerzo, mérito y honesto aporte que Davison pudo dar. . Digo que estar en YES te lleva a una trampa mortal, callejón sin salida y es: calzarse los zapatos de Jon Anderson. Y ahora la pregunta que nadie quiere hacer expresamente: ¿Es Yes una fuerza creativa acabada? Para mí, hoy por hoy, no lo sé. Para muchos que escucharon el disco ya (antes de su edición oficial) pareciera que SÍ. Y lo lamentable en ambas respuestas es que la banda está perdiendo la credibilidad de fans.

    Me gusta

  8. Leo, no podría estar más de acuerdo con tus observaciones. Yes estará pasando por una transición al modo de Marillion/ Hogarth? Creo que hay que tener fé en que así ocurra, que Davison otorgue un (quizas) último empuje a la banda y que no se repita el caso de Ray Wilson / Genesis, negandole crecimiento a un proyecto que apenas comienza.

    Saludos desde Monterrey, México y gracias por el aporte.

    Me gusta

  9. No tiene nada que ver los años o el desgaste de la banda. Si bien es cierto que Davison no esta a la altura de los demas integrantes podrian haber hecho algo mejor. Inclusive rememorar viejas piezas de los setenta pero con otras canciones. Si querian acaparar nuevos fans, la erraron por completo. Hubiera estado mejor hacer un disco con pinceladas de rock algo duro y no estas baladas que no lo van a escuchar nadie. De mi parte y como incondicional del grupo desde hace 25 años, siempre rescato algo bueno en cada disco.
    Saludos y gracias por subir el album.

    Me gusta

  10. ¿Y qué esperabais? Yes se terminó ya en 1980. Ya es hora de abrir los ojos. Lo de después fue una operación comercial para exprimir el nombre de Yes a manos de una banda realmente llamada Cinema, destinada a reciclar a los músicos de Yes (incapaces ya de componer) con la ayuda de jóvenes explotados (primero Rabin, Luego Sherwood y Koroshev y ahora Jon Davison, los cuales no llegan a la suela del zapato a los compositores de Yes en los 70). Cinema disfrazados de Yes, han tenido sus más y sus menos, pero jamás han sido capaces de acercarse lo más mínimo al divino Yes de los años 70.

    No esperéis nada más de estos músicos. Se agotaron hace 34 años, y a estas alturas es IMPOSIBLE que saquen, a nivel compositivo, nada comparable mínimamente a su época de esplendor.

    Ya somos mayorcitos para verlo claro. A mí me costó, pero al final lo vi.

    Me gusta

  11. Sinceramente, este disco no me parece especialmente mejor ni peor que los discos que Yes ha estado sacando desde 1981 hasta hoy. Es verdad que suena distinto: quizá es más “ambiental” o algo así, pero no me parece decepcionante (repito: ¿qué esperabais? ¿El Close to the Edge, salido de un grupo, Cinema, que no es ni siquiera Yes?).

    Mi opinión es que cuando nos acostumbremos a las melodías de este disco no nos parecerá peor que Fly from Here ni mucho peor que otros discos post-80. Las melodías se nos harán más familiares, nos fijaremos en este o aquel solo y justificaremos lo demás diciendo “que bien tocan, ese era un tiempo de reflexióne interiorismo en el grupo etc.” Tiempo al tiempo.

    Me gusta

  12. Disculpad que mande tantos mensajes, pero es que quiero esclarecer al máximo el asunto de este disco. Estoy seguro de que muchos agradeceréis las observaciones que hago, porque los últimos discos de Yes nos han despistado a muchos, a mí el primero hasta que me di cuenta de la clave del asunto: sencillamente, cada vez que ha salido un disco de “Yes” despues de 1980 (salvo ABWH) lo hemos puesto a parir porque lo hemos comparado con la calidad que daba Yes en la década de 1970. Luego nos hemos ido acostumbrado a sus melodías y, con un poquito de autoengaño, al final más o menos lo hemos aceptado. Ahora estamos en las mismas: Heaven & Earth lo comparamos con lo que nos gustaría, un disco de la calidad del Yes de los 70, vemos que no alcanza la calidad que queremos y nos enfadamos. Encima, como estamos acostumbrados a las melodías de The Ladder etc., nos parece que de los discos post-1980 este es el peor (como siempre nos suele pasar, seamos sinceros).

    Esto que se hace llamar “Yes” después de 1980 en realidad es el grupo Cinema: un grupo que se mueve por diferentes estilos, predominado en ocasiones el pop y en otras el neoprog o una combinación de ambos, y con la utilización de grandes músicos. Su calidad es, ha sido y será siemrpre muy inferior a la del Yes de los 70, sencillamente porque es otro grupo que nada tiene que ver con Yes en su concepción musical y compositiva. No obstante, es de lo mejorcito que se da actualmente en el panorama musical (si dejamos de lado a Robert Fripp, King Crimson y pocos más).

    Tended esto en cuenta cada vez que esperéis la edición de un nuevo disco de “Yes” (Cinema), en caso contrario siempre os dolerá el estómago y a la edad que todos empezamos a trener no nos conviene eso.

    Me gusta

  13. HEAVEN AND EARTH es malísimo!
    Vergonzoso disco carente de inspiración, coherencia, y musicalidad.

    Como fan de toda la vida, siento una gran pena de que YES esté terminando tan lastimosamente su carrera. Se escucha claramente que no se les cae una idea interesante como compositores. Hace mucho tiempo no se les cae una idea musical digna de YES.

    El último disco de YES que me gustó fue MAGNIFICATION.
    Después no compusieron nunca más. Lo único rescatable de FLY FROM HERE está basado en composiciones de Horn y Downes de 30 años atrás.
    HEAVEN AND EARTH es muy mediocre, no califica ni como imitación del YES más “progresivo” ni del más”pop”. Y lo digo aunque no sea un convencido de estas categorías ni de está división. Salvo algunas canciones como Man in the Moon, etc. creo que YES en todas sus encarnaciones siempre tuvo un modo extraño y particular de resolver las canciones… y eso es lo que uno aprecia.

    La voz de este pibe que canta es insufrible, pero mucho peor es el repertorio. Flojisimo. Sin dirección, sin nada para decir. Sin alma, sin riesgo artístico… sin ARTE!!!

    Se trata ya de gente grande, gente que ya hizo su aporte. No les pido nada más. Les agradezco tanto, pero les pediría que se dejen de robar con el nombre de YES haciendo la pantomima para los cautivos.

    Mick Jagger es la mitad de los Stones. Por su voz, su presencia y fundamentalmente por su aporte creativo singular. Uno anda queriendo escuchar cosas cada vez más auténticas, originales, y la verdad es que la imitación lineal desmerece todo esfuerzo porque nadie puede sonar igual que nadie, y si lo hace no vale lo mismo por tratarse de una mera copia.

    Anderson es él mismo, un ingrediente esencial para que YES pueda ser YES. Por su sonido pero también por su cosmovisión como artista. Además de ser el fundador de YES es autor o coautor de la mayores obras que la banda ha dado. Es irremplazable. Pero con él, con su presencia tampoco alcanzaría.

    Porqué no alcanzaría ni siquiera con la vuelta de Anderson?

    Porque lo que se escucha es que YES perdió es la capacidad de interactuar entre sus integrantes. Hacer jugar sus elementos de manera de que choquen y se retroalimenten. No hay magia, no hay una música común. Y YES no fue una marca comercial, fue esencialmente esa interacción, ese equipo jugando con toques, paredes, pases largos, paredes, centros… Parece que los tipos no se juntan a improvisar, a buscar juntos, a pasarse ideas. No funcionan como grupo. No tienen ya esa “piel”. No son las individualidades las que hacen al conjunto, sino su disposición a integrarse a la magia de la construcción colectiva.

    Ahora, valdría preguntarse porqué nosotros perdemos taaaaanto tiempo esperando que vuelva YES.

    La vida sigue… Aprovechemos la vida para escuchar tantas otras músicas nuevas, bellas y desafiantes que andan por ahí, y no dejemos que estos tipos hagan su negocio a nuestra costa. No tienen nada que decir. No seamos más público cautivo. Sin embargo el hay miles música allá afuera. A disfrutar con alegría!!

    Me gusta

  14. Estoy de acuerdo con Darío en que ni con Anderson volverían etos a ser Yes. Pero insisto: es que esa falta de complicidad entre los músicos y la perdida de su capacidad compositiva no es de ahora. Basta ver la historia de Big Generator (1987) con Trevor Horn intentando que “los chicos” rindieran, y luego marchándose desespaerado y siendo luego Trevor Rabin el que literalmente tuvo que encerrar bajo llave a los otros músicos para que de ahí saliera algo (y conste que yo Big Generator es un disco que repeto más que, por ejemplo, 90125). Luego tenemos el disco Union, en el que Jonathan Elias (bajo las órdenes de los ejecutivos comerciales) se dedicó a trastear las pistas suprimiendo el 99% de las partes de teclado e incluso poniendo a un guitarrista impostor a tocar lo que antes había grabado Howe… Rick Wakeman dice que oyó el disco una vez y que luego lo tiró por la ventana de su coche para no volver a escucharlo nunca más. En Talk, Trevor Rabin informatizó todo el disco, sin importarle lo que los demás pensaran, llegando incluso a hacer que el bajo de Squire prácticamente ni se oiga. Ya en 90125, las canciones son de Rabin y los demás se limitan a hacerlas más pop (basta escuchar las grabaciones previas a ese disco que Leonardinsky nos aportó).

    Por tanto, insisto: desde 1981 hasta hoy “Yes” no es más que una operación comercial. Unos discos de esta época gustarán más que otros (Magnification, por ejemplo, lo veo digno aunque sin tirar cohetes ni nada que se le parezca lejanamente), pero no tienen nada, absolutamente nada, que ver con los auténticos Yes de los 70. Este último disco que han sacado no creo que sea más horroroso que otros del período 1981-2014. Es verdad que es distinto a ellos. Pero, es que una de las pocas cosas que hay que agradecer al “Yes-Cinema-Post 1980” es que por lo menos los estilos de sus diferentes discos han sido muy variados.

    Si bien, no seré yo el que me ponga ahora a defender a capa y espada Heaven & Earth. Ni mucho menos. Este disco es un eslabón más en la cadena de discos posteriores a 1980 en los que el nombre de “Yes” es arrastrado por el fango.

    Un saludo.

    Me gusta

  15. Ahora que lo he escuchado ya unas cuantas veces, por fin me he formado una opinión más clara del disco. Me reafirmo en que Yes desde 1980 hasta hoy no es Yes y es un grupo nuevo, y peor que el de los 70 etc. Pero, dicho esto, y sin ánimo de polemizar pero también sin intentar esconder lo que sietnto repecto de este disco, por el hecho de no ser, por lo que veo, compartido por otros digo: Heaven & Earth me gusta más que, por ejemplo, Fly from Here (al que cogí manía por ser un refrito de hace 30 años), Talk o Big Generator (un disco este último que, por cierto, siempre he respetado mucho). La última canción de Heaven & Heart me parece objetivametne muy buena, a parte yo me paso todo el día tarareando el primer tema del disco que, por cierto, hoy he escuchado bajo las estrellas y ha sido una experiencia preciosa. Además, el disco en general me aporta serenidad, me transmite a un mismo tiepo claridad de ideas y equilibrio interior. Cosa que viniendo de Yes me parece muy adecuado.

    Sinceramente, y lo siento así (no puedo evitarlo a pesar de que no me guste discrepar con los otros colegas de blog), creo que quizá habéis sido demasiado duros con este disco. Bueno, no solo vosotros. Por todo internet hay críticas a este CD. Pero eso ya es tradición desde Drama hasta hoy. Como dice Homer Simpson: “¿para que necesitamos nuevos grupos? ¡El rock llegó a su perfección en 1974! ¡Es un hecho científico!.” Es así. Con Tales From Topographic Oceans se desveló por fin la verdad que conecta todo lo existente: el arte con la filosofía, con la historia con el “Ojo” que ve el Océano fluyente y topográfico a un mismo tiempo… Con todo aquello que no puede describirse con palabras es normal que luego todo nos sepa a poco. Pero cuando comprendes que desde 1980 los llamados Yes son otro grupo, entonces ya no les exiges sacar un nuevo Relayer y te das cuenta de que, a pesar de todo, y si los comparas con los otros grupos de música actual, son de lo mejorcito que suena por ahí.

    En el desquiciado mudo actual, hace falta un poco de serenidad y este disco la aporta. Creo que lo mejor es aprovecharlo y no estar lamentándonos porque el auténtico Yes no hace acto de presencia (que es en el fondo de lo que nos quejamos, no nos engañemos).

    PinK FloYd ya no existen, Supertramp hace mil años que no saca nada, incluso su cantante Roger Hodgson no para de hacer giras sin molestarse en sacar nada nuevo desde hace tropocientos años, Genesis han desaparecido del mapa (lo último que supe de ellos es que Phil Collins tiene depresión y que también se le había pasado por la cabeza suicidarse como el actor este entrañable que ahora parece que se ha quitado la vida. Esperemos que Collins nunca llegue a eso), King Crimsom tampoco sacan nada últimamente… Yo me esperaría antes de enterrar a Yes. No tengo ganas de quedarme completamente huérfano musicalmente. A su edad y con las dificultades de venta por las posibilidades de descarga que posibilita la tecnología actual (a lo que se añade la ineptitud de las discográficas a la hora de fabricar envoltorios artísticos), tiene su mérito que sigan ahí, sacando nuevas canciones, tocando así de bien, transmitiendo todavía algún ramalazo de profundidad existencial y ecológica. Regalando esperanza, en definitiva.

    Me gusta

  16. Yes es lo que los músicos de Yes dicen que es. No tienen nada que respetar, y si no te gusta no los escuchás.
    Personalmente escucho a Yes desde 1971: i've seen all good people, era pop y bellísima. Going for the one (el tema) era una depresión escucharlo después de haber oído Relayer. ¿Y dónde está el progresivo de Onward y de Sweet dreams, tema reivindicado en vivo muchas veces? Para no hablar de uno de los peores (a mi gusto) temas de la historia de Yes: Don't kill the whale; cuando lo escuché pensé que iba a tirar el disco por la ventana de la indignación, ¿eso era progresivo? (aparte de que el sonido Wakeman en Tormato es insufrible) ¿Y Don't go? ¿Y Love shine o Man in the moon? Quiero aclarar que salvo las últimas cuatro que nombro, las demás me gustan. Pero también veo que ninguna de las denostadas canciones de Heaven and Earth están por debajo de todo esto.
    Si es por el máximo rendimiento, Yes se terminó en 1974 con Relayer. Nada de lo hecho después le llega al tobillo, ya que estamos hablando del mejor disco de rock jamás hecho. Por el conjunto y por lo individual. También veo aquí una encuesta en la que Big generator es peor que Unión, Talk, Open your eyes y Tormato. Dudo con Tormato, pero es un conjunto de buenas ideas que no llegan a nada. Y Talk es flojo, pero tiene Endless Dream, que es de lo mejor de la carrera de Yes.
    De todos modos le hice escuchar a mi hija The game y le encanto y lo subió a su teléfono. Y ya me pidió el álbum completo. Tiene 14 y toca la batería y escucha cualquier otra cosa, pero tengo la esperanza de que Subway Walls me ponga en el camino de subir a su teléfono The gates of delirium. Muchas gracias por su tiempo en leerme, y con sumo respeto por todas las opiniones, ahí va la mía.

    Me gusta

  17. Chapeau, me quito el sombrero, Alejandro. Me alegro de que hayas publicado este mensaje, porque yo ya me sentía solo con mis opiniones. Efectivamente: el disco no es para tirar cohetes, pero tampoco es peor que muchas de las cosas que ha hecho Yes desde hace bastantes años. Tradición es que cada vez que aparece un disco de Yes no sea lo que (cada uno de nosotros) esperábamos y nos tiremos de los pelos. Ya deberíamos estar acostumbrados y no hacer un drama (bien traido aquí también el título “Drama”, je je) con cada nueva publicación.

    Comparto todo lo que dices, salvo que para mí el mejor disco de Yes no es Relayer sino Tales from Topographic Oceans. Lo demás lo suscribo al ciento por ciento. Incluyendo que Endless Dream es de lo mejor de Yes (cosa que suele olvidarse cuando muchos hablan sobre Talk). Big Generator yo lo veo como un intento de salir del estricto pop de 90125 hacia una especie de progresivo ya limpio de caspa setentera (que abunda en Tormato) pero manteniendo el ambiente tecno de los 80. Como muy bien dices, tiene muy buenas ideas que parece no llegan a cuajar. Yo personalmente pensé al oír Big Generator recién publicado: “van por buen camino, si enriquecen el asunto por aquí el próximo disco que saquen será una obra maestra de los años 80”. Pero luego todo se partió: se formaron los dos Yes separados (Yes y ABWH), y más adelante esa obra maestra que yo esperaba se redujo a Endless Dream como final de un conjunto de canciones muy limitadas en general, que es lo que era el resto de Talk.

    Quiero agradecer a Leonardinsky que esté atento a la novedades y que ahora nos obsequie el bonus-trak. Por cierto, que no entiendo muy bien el motivo por el cual Yes se dedican últimamente a poner siempre un extra para los japoneses. Con ello consiguen que el resto del mundo se sientan estafados… A ver qué costaría poner todas las canciones para todos. La verdad es que no entiendo este empecinamiento en mutilar el disco para el resto del mundo. En Fly from Here la canción extra casi era la mejor del disco.

    Me gusta

  18. Estimado Rubicón (no nos ponemos de acuerdo, para mí el mejor de Tangerine Dream era Ricochet). Agradezco tus conceptos, y te cuento que para mí lo peor que tiene Yes son sus sacerdotes. Lo molesto es lo fácil que se perdona todo si está Jon (Don't Go, con megáfono incluído) y lo duro que es todo si se pretende otro sonido. Pero los que ahora se rasgan por Jon, seguro que fueron hipercríticos con City of Angels. O no? Disfruten de la música, y si no lo logran escuchen otra cosa. Les recomiendo muy especialmente una banda que recomendó Jon: Battles. O escuchen el tema Satellites de Sleeping with sirens (me lo pasó mi hija de 14, la que ama The game) Abrazos para todos.

    Me gusta

  19. Querido Alejandro, aunque mi nombre de usuario es Rubicón(nombre que uso solo por sus implicaciones geográficas e históricas) para mi el mejor disco de TD es Zeit. Es como la tónica, si Zeit lo pruebas poco no gusta, pero a la larga se ve que es una obra maestra. La recomiendo a todo el mundo (si está acostumbrado a la vanguardia, claro está). Efectivamente, también me gusta más Ricochet que Rubicon (así que en esto veo que sí coincidimos) pero aun más que Ricochet me gusta Phaedra y, como he dicho, por encima de todos Zeit.

    Jon Anderson después de Olias of… ya no ha sacado nada prodigioso. El caso es que el único que ha mantenido muy bien su nivel ha sido Rick Wakeman. Especialmente en el año 2000 con su The Retourn To The Centre of the Earth. Lo he visto en Nottingam hace poco con el Coro de Cálmara Inglés, una Orquesta en pleno, narrador… Es el mejor.

    Escucharé las bandas que señalas, y aun más si Jon recomendó una de ellas.

    ¿Has asistido a algún concierto de Yes en los 70? A mi me habría encantado pero, si me lo permites, creo que eres mayor que yo. Je, je. Si tú asististe a algún concierto de los setenta de Yes me encantaría que nos lo contaras un poco.

    Un abrazo, compañero.

    Me gusta

  20. creo que de los discos post 80 no es justamente este el peor,lo pongo por encima de Talk,open your eyes y todos los de la era rabin, es inferior a the ladder ,o magnification que tiene momentos brillantes,de todos modos por mas q lo reescuxho no me familiarizo ni me genera autoengaño,pero si me han despistado los Yes,,en fin,por mas que le demos vueltas…no va a sonar mejor….me voy a escuchar Relayer !

    Me gusta

  21. Estimado Rubicón: veo que te gusta la historia, una pasión para mí. Bueno, Otra vez vamos a disentir, por suerte, para poder seguir enriqueciéndonos. Opino que Jon tiene por lo menos dos álbumes más que si son, como vos decís, prodigiosos: Toltec y Change we must. De hecho la gira de Toltec nos trajo una bellísima versión de And you and I, y un Jon muy inspirado. Y Change we must es un reversionado extraordinario buscando ahondar en sus propias músicas, no un mero cover de sí mismo. Y Wakeman tiene discos extraordinarios, como los que sacó con el italiano que ahora no me acuerdo, o African Bach, pero también otros que, para mí no califican, como el dedicado a los Beatles y la latosa versión de Eleanor Rigby. Que a otros les puede fascinar!!! Sólo digo que a mí no me llega.
    Nosotros, los que amamos la música, debemos estar agradecidos a leonardinsky porque se toma un trabajo que no sé si todos merecemos compartir. En su página hemos encontrado horas enteras de gozo, y por ello somos sus eternos deudores.
    En cuanto a recitales de Yes en los 70, no pude ir. Primero porque era muy chico, apenas un adolescente, y no creo que mis padres me hubieran permitido ir de Buenos Aires a, digamos, Glasgow, para ver a Yes. Además no había internet y en esta región del planeta no te enterabas de nada. Pero teníamos nuestro amigo disquero y los encuentros de intercambio en los cuales hallábamos las (pocas) novedades que llegaban y conseguíamos esos piratas carísimos, que se oían de un modo detestable, pero que al menos te daban la idea de cómo sonaban las bandas en vivo.
    Para finalizar, te digo que ya me agencié Zeit para llevarlo en el auto, ya que creo que lo oí por última vez por los '80, y por tu comentario merece otra chance. La que los “fans” de Yes, genios de la primera escucha no le quieren dar a Heaven and Earth. Un fuerte abrazo. Alejandro

    Me gusta

  22. Hola Alejandro,

    encantado de charlar contigo.

    Sobre Wakeman, te diré que, en mi opinión, tuvo un época muy, muy floja cuando sacó por ejemplo esa especie de autoparodia llamada Rock n Roll Prophet. Igualmente, sus discos de New Age pura no suelen matar. Pero, por lo menos sus errores nunca han consistido en caer en venderse a la pura comercialidad (por desgracia, me temo que esa caída en Jon Anderson sí que se ha dado demasiado a menudo, y no solo con su “Citty of Angels”, sino en el todavía más horroroso “Deseo”, o en su disco repelentemente angelical de villancicos…).

    Si aun no has escuchado The Return to the Centre of the Earth de Rick Wakeman te aconsejo encarecidamente que lo hagas. Porque no dudo que es lo mejor que después de 1977 ha sacado el mundo Yes (¡y en pleno año 2000!). Leonardinsky, con motivos más que fundados, dice que es el mejor disco de Wakeman. Por mi parte, lo considero el segundo mejor (después de mi favorito que es “Myts and legends of the King Arthur”).

    Respecto a los discos piratas, ahora tenemos ya por fin la suerte de poseer CD's que eliminan el ruido de fondo y así incluso las peores grabaciones muchas veces son audibles. No obstante, hoy por hoy muchos forofos de la buena música dicen que si un disco no lo escuchas en vinilo es como si no lo hubieras oído. Je, je. Y pensar que yo devolví más de un vinilo a la tienda, o me recompre un mismo vinilo, por cuatro ruidos de crick crick de más para mi oído. Tantos años esperando los sonidos puros y pulcros del CD ¡y resulta que hay que regresar al vinilo y sus rayaduras! Estos melómanos jóvenes me desconciertan…

    Zeit lo compré en vinilo hace muchos años y, sinceramente, en aquel momento pensé que me habían estafado. Solo años después lo volví a escuchar (ya en CD) y lo capté: ¡es una obra maestra!

    Sobre el juicio de muchos fans de Yes sobre Heaven & Earth, y otros discos de Yes-post-1980, creo que cometen el error de escucharlos cincuenta veces para ver lo que sacan de ellos y llegar, finalmente, a la conclusión de que no les llenan. Eso, en mi humilde opinión, constituye un error de partida: un disco de estos solo hay que escucharlo cuando realmente apetece y de esa manera sí que llegas a ver lo que puede aportarte. Pero triturarlo analíticamente mediante tropocientas audiciones seguidas, o casi seguidas, para llegar a cansarse de él no es la mejor manera, creo yo, de sacarle el mejor partido. Si habláramos de obras maestras como Relayer, Close to the Edge etc., entonces sí que tendría sentido ese trabajo de análisis profundo. Pero ya se sabe que el “Yes” de después de 1980 se sitúa, diría que de manera muy consciente e intencionada, en un contexto postmoderno donde el orden y la estructura orgánica brillan por su ausencia. El Yes actual juraría que más bien busca sacar partido a sus supermúsicos en contextos muy variados y adredemente desordenados. Si el “Yes” de ahora no lo escuchan teniendo esto muy presente, los viejos fans caeran, cada vez que aparezca un nuevo disco de Yes, en decepciones dramáticas (y con ellas, en perderse el hecho de que, dentro de la música actual, “Yes” son de lo mejorcito a pesar de no hacer ya obras maestras).

    Finalmente, lo que nos da Leonardinsky es un sueño que jamás hubiera podido imaginar que encontrría. Sus aportes y su dedicación a esta página del progresivo constituyen un regalo inimaginable. Consigue discos fantásticos, los sube a la página y redacta sus largos y elaborados comentarios a una velocidad superior a la que yo puedo descargar los CD's y leer lo que escribe. Eso, sin contar que siempre está solícito a reestablecer los enlaces de descarga cuando los genocidas de la cultura tecnológica los revientan.

    Leonardisnky está haciendo un aporte inimaginable a la buena música y a la cultura en general. Y no lo digo para hacerme el simpático con él, puesto que es algo patente que todo el que pasa por aquí comprueba a diario.

    Un abrazo para ti, amigo Alejandro.

    Me gusta

  23. Desde que lo escuche por primera vez me gusto, me sigue gustando, sera porque siempre espere de Yes algo diferente en cada disco, no veo nada de malo que hayan querido grabar algo simple y tranquilo, o espereban un close to the edge, relayer o un 90125? Yo no, lo unico que puedo criticarles a Yes es que en vivo tocan muchos clásicos de los 70, ya que ellos mismos podrían hacer clásicos temas de union, talk, open YouTube eyes the ladder…etc

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s