La confianza, el verdadero fundamento del éxito.

En nuestros días el tema de la riqueza, el como se obtiene o genera es un tema frecuente es libros, conferencias y seminarios, no obstante todo parece apuntar a obviedades que en ningún caso sirven de referencia para entender la verdadera naturaleza de la riqueza ya que parte sobre la base de supuestos que son imposibles de tematizar, ya sea por prejuicios ideológicos nacidos de la escuela neo-liberal, o el sobre explotado mito del emprendedor emergente.

Aparentemente, gran parte de las fortunas parecen obedecer a una lógica de la acumulación y la herencia, matizados por historias de genuino emprendimiento y genialidad, pero que sin embargo parecen llenar las recetas mágicas para el éxito, siendo en cambio, muy raras, al grado que cuando vemos una de estas historias inmediatamente pasan a sumar el repertorio de la mitología urbana.

Sin embargo, si vamos al fondo del tema, más allá de los resultados aparentes, observaremos un común denominador en todas las historias de éxito y prosperidad a lo largo del tiempo e incluso las generaciones, y éste tiene que ver con el tema de las confianzas. A tal grado el tema de la confianza llega a tener un rol central en el tema de la prosperidad y la riqueza, que en muchas sociedades el ostentar sólo un apellido como pertenencia a una determinada familia, es señal o indicio de poseer cierto patrimonio que en si mismo significa un cierto capital social el cual no es difícil que con las decisiones correctas éste se traduzca en capital económico.

Así vemos que el tema de la riqueza no tiene que ver con la acumulación desproporcionado de dinero, pero tampoco con el tomar riesgos en emprendimientos con alto nivel de riesgo, sino más bien con un tema de cuan dispuestos están a confiar en ti aquellos que están en condiciones de generar riqueza, y estos a su vez también dependen de este sentimiento de confianza.

Y es que la confianza no sólo tiene que ver con un vago sentimiento subjetivo, y es común ver como las distintas sociedades han encontrado formas e instituciones de objetivar este sentimiento de seguridad, ya sea por medio de instituciones financieras, títulos de prestigiosas universidades, la responsabilidad y fidelidad familiar, y los lazos de amistad que pueden generarse a partir de estos.

De allí que el estafador sin escrúpulos, aparecido de la nada, si bien es capaz de simular por un tiempo esta confianza para obtener algunos beneficios económicos parciales, rápidamente caerá en desgracia al no se capaz de permanecer dentro de los códigos sociales de responsabilidad y honor, por lo que luego de infringir y romper esta confianza, desaparece rápidamente de escena, incapaz de conservar el patrimonio adquirido al romper justamente la base sobre la cual se construyó aquella confianza prestada.

Dentro de la tradición veterotestamentaria nos encontramos con el mito del MANÁ, el cual alimento al pueblo judía durante su éxodo a la tierra prometida, el cual era imposible conservarlo y obligaba a quienes lo recogían a compartirlo de lo contrario este se corrompía y hacia imposible su uso. Así el mito del MANÁ, viene a encarnar la verdadera naturaleza del capital y el dinero, esto en parte a que dentro de su misma naturaleza desconoce el sentido mismo de la acumulación como un ente inerte o inmóvil, y vemos como sólo al estar en constantemente movimiento, éste va adquiriendo su autentico valor, sin el respaldo de las instituciones sociales y financieras, entrampado en la desconfianza y el estancamiento, éste se depreciará y se volverá deleznable, lo que conocemos comúnmente con el termino de recesión o des-aceleración económica.

Es la confianza la que hace que los banco presten dinero al joven inversionista, es la confianza que te hace contar con socios leales dispuestos a apostar su propio patrimonio en un nuevo proyecto, es la confianza de tus amigos el mejor salvavidas cuando has caído en desgracia y es esa misma confianza que otros depositan en ti, la que te ayuda a salir nuevamente a flote con mayor fuerza. La confianza construye relaciones de pareja, y estos a su vez imperios familiares, que a la postre derivan en instituciones. Construir confianzas puede tomar generaciones, pero destruirlas sólo una mala decisión egoísta y corto-placista.

Construir confianzas es un tema cada vez más delicado en tiempos de des-aceleración económica e incertidumbres, por lo que las antiguas confianzas suelen reaparecer con mayor fuerza y vigor, como lo demuestra el alza del precio en los mercados del oro, siendo un signo ya tradicional de riqueza y valor. Pero las cosas no son las que poseen el valor en sí, sino las personas y las instituciones a las cuales confiamos su valor.

La confianza en uno mismo es de algún modo la confianza que nuestros seres queridos han puesto en nosotros, y es esa confianza la que bajo ningún termino estaríamos dispuestos a decepcionar, siendo esta la base de toda autoestima y nuestra relación con los demás. Quien crece en un hogar o un entorno sin esta confianza lamentablemente deviene en un ser egoísta, de ambición sin limites, solitario, mezquino y por ende… pobre.

A partir de esto se explica la tendencia a re-valorar el concepto de la confianza, cada vez más importante al momento de definir nuestras nociones de riqueza, prosperidad, valor e inversión en un mundo frente a nuevos desafíos e incertidumbres.

2 comentarios en “La confianza, el verdadero fundamento del éxito.

  1. Creo q hay diferentes momentos para la confianza.Hay gente q se tiene mas confianza en los negocios q en lo social o viceversa.Es importante lo difícil es construirla uno mismo cuando no se la obtiene como decis del nucleo familiar.En cuanto a lo de las ostentaciones de apellidos creo q eso se da en países o provincias pequeñas o que dependen de pocos productos.Me recuerda eso algunas provincias de mi país q dependen mucho del estado para acomodarse pero por ejemplo en mi provincia (Buenos Aires) q es enorme y rica ahí todo te lo tenes q ganar vos con tu esfuerzo o talento y no hay apellido q valga.

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