Ludwig Wittgenstein y el Síndrome de Asperger por Christopher Gillberg

Ha sido documentado que el filósofo y matemático austríaco Ludwig Wittgenstein pudo haber tenido un sobrino que debe haber tenido el síndrome de Asperger. El escritor Thomas Bernhard ha descrito a Paul Wittgenstein con tanto detalle (en su libro El sobrino de Wittgenstein) que puede haber pocas dudas sobre el diagnóstico. Pablo probablemente también sufría de trastorno bipolar. Bernhard describe a Pablo y Ludwig como de naturaleza similar.

Hay quienes afirman que Paul Wittgenstein nunca existió, que él fue una persona ficticia creada por Bernhard, y no he sido capaz de encontrar pruebas que corrobore su existencia. Sin embargo, está claro que muchos de los parientes cercanos de Wittgenstein tenían personalidades muy extrañas y que muchos sufrían de enfermedades afectivas. Dos de sus cuatro hermanos definitivamente se suicidaron y otro desapareció de un barco, posiblemente como resultado de suicidio. Su padre fue recordado por haber sido muy excéntrico, tratando de abandonar su casa a la edad de 11 años, y luego de ser expulsado de la escuela a los 17 años después de haber escrito un ensayo que negaba la inmortalidad del alma.

En los diarios británicos en la década de 1990 surgió un gran debate sobre el tema de la posibilidad que Ludwig Wittgenstein podría haber tenido el Síndrome de Asperger. El psiquiatra infantil escocés Sula Wolff tiene una sección en el último capítulo de su libro “Solitarios”, en la que describe a Wittgenstein como “esquizoide”. Pero, después de leer esta pieza bien informada, “Porciones de Ludwig Wittgenstein – Secret Diaries”, de su hermana Hermine Wittgenstein, “Familia y Recuerdos”, y “Wittgenstein” de Gunnar Fredriksson, poco a poco me interese en la posibilidad de que él puede de hecho haber tenido el Síndrome de Asperger. Hablando con amigos que lo conocieron ligeramente (incluyendo a Iris Murdoch, la novelista y filósofa) y releer los textos, ahora me parece muy probable que Ludwig Wittgenstein tenía un trastorno del espectro autista, y cumplió casi a la perfección todos los criterios para el diagnostico como se indica por Hans Asperger.

Wittgenstein nació en Viena en 1889, el más joven de ocho hijos. Murió de cáncer en Cambridge en 1951, en la casa de su médico, a la que se había mudado en la fase terminal de su enfermedad. Su familia era rica, extraordinaria y culta. Johannes Brahms – cuya música Wittgenstein amaba, pero sentía “como una máquina” – era un amigo de la familia. Muchos miembros de la familia tuvieron fuertes talentos musicales. Su hermano Paul, que perdió su brazo derecho en la primera guerra mundial, fue un concertista de piano para quien Ravel escribió su famoso Concierto para piano para la mano izquierda.

Ludwig no habló hasta mucho después de su cuarto cumpleaños. Tuvo continuas dificultades ortográficas a lo largo de su vida. Hasta los 14 años, toda su educación estuvo a cargo de profesores privados en la casa de sus padres. Luego fue a la escuela formal en Linz, donde le fue bien en la religión y en Inglés, pero así en matemáticas y física. Aunque fue tres cuartos judío, fue criado como católico. Él parece haber tenido grandes preocupaciones religiosas en sus primeros años, y estaba obsesionado con sentimientos de culpa y vergüenza. Él estaba constantemente en conflicto con otras personas, incluso antes de la adolescencia. Más tarde se encontró muy difícil relacionarse con los demás, especialmente encontró casi intolerable llevarse bien con la gente de las clases trabajadoras, porque se sentía “herido” por la crudeza y vulgaridad de sus maneras.

Se formó en una escuela técnica en Berlín, donde estudió ingeniería, antes de ir a Manchester como estudiante de investigación. Se fue al Trinity College de Cambridge en 1912, para estudiar filosofía (atraído por los escritos de Bertrand Russell). Allí conoció a una de las muy pocas personas que realmente fue cercano a él: David Pinsent, y de quien se enamoró (aunque Pinsent puede no haber sido conscientes de esto).

En 1913 Wittgenstein vivió como un recluso en una choza construida por el mismo en la costa noruega. Rápidamente aprendió noruego. Pinsent murió en la Primera Guerra Mundial. Wittgenstein participó en la guerra del lado austriaco. Hay muchas historias de este período y de sus comportamientos extraños. Él siempre actuó sin miedo, incluso durante las más terribles batallas, y por esto recibió varias medallas. Durante la guerra, estuvo obsesionado con la idea del suicidio. Fue hecho prisionero de guerra en Italia, donde escribió gran parte de su Tractatus Logico-Philosophicus, que llevaba con él en su mochila. Después de la guerra se la envió a Bertrand Russell, quien se encargó de que se publicara. Él tuvo contacto muy estrecho con Russell durante muchos años, pero nunca se comportó de una manera socialmente aceptable al encontrarse con él.

En 1918, después de haber dado gran parte de su herencia a su rica familia (y no a los pobres, ya que pensaba que la derrocharían), Wittgenstein comenzó a ejercer como profesor. Así enseñó los escolares de primaria en Austria durante varios años. Los padres, niños y maestros por igual parecen haber considerado Wittgenstein un gran problema. Él enseñó a los niños de familias más pobres, e increíblemente, hizo planes inverosímiles para que los más talentosos fueran a costosas Universidades, sin consultar con sus familias, ya que pensaba que los padres de esos niños no serían capaces de pagar esa educación y despilfarrarían el dinero que entregaría a sus hijos. Él fue muy aterrador para los niños y a veces los golpeaba muy duro si no estaban a la altura de sus expectativas. Se cuenta que fue especialmente cruel con los menos inteligentes. En una ocasión, él golpeó a un tímido niño de 11 años de edad que sufría de leucemia con tanta fuerza en la cabeza que el muchacho quedó inconsciente. Él entró en pánico, y después de haber llevado al niño a la oficina del director (esperando la llegada de un médico), dejó la escuela para no volver jamás. Una demanda fue presentada después que el médico informó lo que había visto, pero Wittgenstein fue absuelto, probablemente porque él mintió sobre el grado en que él había castigado el chico. Muchos años más tarde regresó a con el fin de pedir disculpas, pero sólo consiguió molestar aun más a su familia, una vez más.

Luego Wittgenstein trabajó como ayudante de un jardinero por un tiempo, con el cual diseñó y decoró un hermoso y severo jardín en la casa de su hermana (el cual aparece como el modelo de una de las pinturas más conocidas de Gustav Klimt) en Viena (ahora parte de la Embajada de Bulgaria).

En 1929, regresó a Cambridge, donde obtuvo un doctorado y una beca en el Trinity. En 1939 fue elegido miembro de la cátedra de Filosofía en Cambridge. En 1947 renunció y se fue a vivir una vida aislada a Irlanda. Algunas veces se alojaba en el Hotel Ross en Dublín, donde el personal se acostumbró a su habito de no servirle nada que no fuera tortillas y café. En 1949 fue invitado por un antiguo alumno, Norman Malcolm, ahora profesor de la Universidad de Cornell, para quedarse por un tiempo en Ithaca en los Estados Unidos. Él ya estaba enfermo, aunque el cáncer aún no se le había diagnosticado. Malcolms con el fin de darle en el gusto insistió a la servidumbre en servirle sólo pan de centeno y queso para sus comidas. Malcolm invito a Wittgenstein a su universidad a un seminario. Uno de los filósofos allí, John Nelson, señaló que Wittgenstein parecía un vagabundo de la calle al cual Malcolm había dejado entrar por amabilidad.

Durante toda su vida, Wittgenstein parece haber tenido muy pocas relaciones sexuales, y muy ocasionales con algunos hombres (y al menos con una mujer), pero por lo general lamentaba no haber tenido sentimientos cálidos para ellos. Mucho más tarde, sintió remordimientos por no haber devuelto el amor y el afecto que le brindaron estas personas.

El mismo Wittgenstein escribió: “a menudo no podría reconocer la humanidad de otro ser humano”; Las relaciones humanas eran como chino para él, como una jerigonza inarticulada. Pinsent lo describió como una mezcla de hipersensibilidad por su propia persona, pero carente de afecto o sensibilidad por otras personas. El mismo Wittgenstein dijo de sí mismo que era incapaz de dar afecto. A menudo fue descrito con una infinita capacidad para encontrar faltas y errores en los demás y ser extremadamente observador de sus deficiencias. Russell – y muchos con él – han atestiguado su egocentrismo, su extraña manera de vestir, su increíble ingenuidad, su completa falta de conciencia de los sentimientos o respeto por otras personas, pero también proporcionó muchos ejemplos de su “increíble generosidad” en cuanto al dinero. Así como su costumbre de ir a casas de otras personas en el medio de la noche, amenazando con suicidarse, y como se irritaba cuando trataban de detenerlo. Así meses y años más tarde sentiría remordimientos acerca de tales comportamientos, pero en su momento era incapaz de “salir de los estrechos límites de su egocentrismo”. Sin importar la autoridad de quien tuviera en frente, o incluso cuando se trataba de sus opiniones personales o sentimientos, Wittgenstein interrumpía a todo el mundo diciéndoles que ese no era el punto, o que sencillamente estaban equivocados.

Wittgenstein muchas veces comentó sobre su indiferencia hacia otras personas y su incapacidad para encajar para relacionarse con los demás y cumplir sus expectativas. Él tenía un muy concreto y absurdo sentido del humor, y tuvo dificultades para entender las bromas de los demás. Su mirada fija y dura, solía asustar a otras personas. Muchos afirmaban que siempre decía que “prefería estar enamorado de alguien y no en una relación con él/ella, porque así podría permanecer en un espléndido aislamiento”. Muchos señalaron que cuando otros querían estar solos, él llegaba sin aviso y se sentaba a su lado y comenzaba a leerles en voz alta de manera monótona e insensible durante horas, incluso cuando era obvio que los estaba molestando. Él mismo solía negarse a cenar en compañía de otras personas y siempre exigió que le enviarán la comida a su habitación para comer solo.

Iris Murdoch una vez (mientras discutíamos sobre el síndrome de Asperger) me comentó que en Cambridge, todo el mundo le tenía miedo debido a su brutal franqueza y completa falta de cortesía social. En la mayoría de los entornos sociales en Cambridge, se espera cierto tipo de cortesía, de juego social; normalmente no hay enfrentamientos, ni discusiones acaloradas, ni choque de personalidades. Pero ella misma tuvo que advertirle que no iba a soportar más ninguna de sus estupideces, ya que él era extremadamente conflictivo con todos, y especialmente con ella.

Muchas personas que precisamente no se caracterizaban por ser personas impresionables o asustadizas, sentían pavor sólo con la idea de estar cerca de él. También me contó una historia de una amiga suya que había estado con él en una ocasión específica – sobre cómo él no podía decirle a la gente por qué iba llegar tarde a una reunión. ¿Por qué iba hacer eso? Sé que todo está bien así que ¿Para que molestarse?

Wittgenstein visitaba a menudo a Bertrand Russell y mantenía monólogos interminables (durante horas sin permitir a nadie que entrará en la discusión). Él escribió una confesión acerca de tener relaciones sexuales con una mujer y que él era tres-cuartos judío, y la leyó en voz alta en un café – creando así una situación muy embarazosa. También tenía una serie de rasgos ritualistas. Por ejemplo, durante los últimos meses de su vida, él y la mujer de su médico iban a un pub local a las 6 en punto y pedían dos oportos. Mientras ella bebía, Él arrojaba su bebida a un macetero de una planta. Él encontraba esta rutina muy divertida.

A pesar de su extremadamente alta inteligencia, su rígido código de reglas morales y de ser de origen judío, no parece haber entendido las consecuencias del asenso al poder de Hitler en Alemania. También celebraba a los hombres que escribían obras de teatro despectivas sobre las mujeres.
Parecía estar siempre deprimido y fue muy pesimista. Lo que no sería sorprendente teniendo en cuenta su historia familiar. Sin embargo, quienes lo conocieron de cerca dicen que rara vez se sentía deprimido siendo sus últimas palabras: “Diles a todos que he tenido una vida maravillosa.”

Estos atisbos de la vida de Wittgenstein y otros testimonios son suficientes para invocar la presentación típica del Síndrome de Asperger. Es interesante reflexionar sobre la considerable tolerancia para los “intelectuales excéntricos” de la que gozó gran parte de su vida, excepto durante los años en que se desempeñó como profesor de primaría en Austria. El mundo académico ha sido durante mucho tiempo una especie de taller protegido para los intelectualmente superdotados. La escena está cambiando radicalmente a este respecto, y parece poco probable que alguien como Wittgenstein no habría pasado desapercibido si hubiera vivido hoy; y más probablemente habría sido diagnosticado con el Síndrome de Asperger.

Si Wittgenstein tenía el Síndrome de Asperger – ¿Qué pasa con otras personas famosas con rasgos de aislamiento social, rutinas, rituales, e intereses y logros en áreas restringidas? Hay quienes afirman que Albert Einstein tenía un trastorno del espectro autista. Tenía una voz inusual, monótona y lenta, era socialmente muy extraño y mostró un patrón de intereses muy estrechos desde muy temprano en su vida. Compositores como Anton Bruckner, Erik Satie y Bela Bartok han sido descritos por sus biógrafos, amigos y familiares en formas que hacen que sea imposible no tener en cuenta que podrían haber tenido el Síndrome de Asperger. El pintor Wassilij Kandinskij es también otro «candidato». Incluso se ha sugerido que el líder comunista ruso Lenin también pudo haber tenido el Síndrome de Asperger.

Al hacer una lista de personas famosas que podrían haber tenido el Síndrome de Asperger, es obvio que su inteligencia extrema en una u otra área, junto con su rigidez, repetición de rutinas y aislamiento social, les ha llevado a la cima de su campo. A partir de ahí ésto puede haber contribuido en gran medida a buenos resultados en sus vidas, pero también, de vez en cuando, a consecuencias trágicas y horrendas. La mayoría de estas personas jamás llegaron a ser pacientes psiquiátricos (si se puede decir que hay un paciente psiquiátrico típico). Esto es importante de entender, de modo que uno no puede concluir inmediatamente que todas las personas con las características típicas del Síndrome de Asperger son “paciente psiquiátricos”, o que han buscado ayuda psiquiátrica.

Christopher Gillberg:
A Guide to Asperger Syndrome
Págs: 116-121

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