Ludwig Wittgenstein el Genio Asperger y Disléxico que revolucionó el Pensamiento de Occidente. (Por Michael Fitzgerald)

Hans Asperger escribió sobre la “inteligencia autista” y la vio como una especie de inteligencia a penas tratada por la tradición y la cultura. La definió como una inteligencia poco convencional, poco ortodoxa, extraña, pura y original, similar a la inteligencia de la verdadera creatividad. (24) Tal inteligencia pura se encuentra en las descripciones de muchas personalidades. Ciertamente, Bertrand Russell usó la palabra para describir la capacidad filosófica de Ludwig Wittgenstein. No obstante, la inteligencia autista es poco convencional y poca ortodoxa. De hecho, Temple Grandin ha declarado que “es probable que la genialidad sea una anormalidad”. (25) Así, Grandin cree que la inteligencia autista es necesaria para añadir la diversidad y la creatividad en el mundo:” Claramente las personas con estos rasgos son más creativas, incluso genios para la ciencia, y si elimináramos estos genes, todo el mundo se convertiría en un mundo de aburridos contadores (26).

En los últimos años las pruebas realizadas en las personas con autismo revelaron que la inteligencia autista es principalmente lingüística, espacial, musical y de un fuerte carácter lógico. De allí que estas personas se sienten fascinadas por la abstracción lógica. (27)
Así Wittgenstein no empezó a hablar hasta los cuatro años. Él sufrió de dislexia y tartamudez, que esta fuertemente asociada con el trastorno del espectro autista, específicamente el Síndrome de Asperger. Había toda una historia familiar de dislexia en su familia. Anna Maija Hintikka señala que también su hermana Hermione, su madre y su padre tenían problemas con el idioma. Ciertamente, Wittgenstein afirma que (22):
Mi mala ortografía en la juventud hasta los 18 o 19 años, se conecta con la totalidad del resto de mi personalidad (toda una debilidad en mis estudios). Nunca he podido expresar más de la mitad de lo que quiero expresar. No puedo expresarme tanto como quiero, sino una décima parte. Sin embargo, esto todavía me sirve. A menudo, mi escritura no es más que mi tartamudez infantil escrita. (23)
La dislexia de Wittgenstein llegó a tener una gran influencia en sus primeros trabajos en la filosofía. Hintikka afirma que Wittgenstein pensaba que “en el Tractatus el pensamiento pictórico culminaba en la teoría de la imagen de la lengua”. Como disléxico, él estaba más cómodo en lo visual, por no decir en lo geométrico que en lo verbal, incluso cuando se trata de definir el conocimiento del idioma. (29)

Es posible considerar la casi totalidad de los escritos de Wittgenstein como un intento de hacer frente a sus problemas de la estructura lingüística, de los significados de las palabras, y los problemas de aprendizaje del idioma. Tal vez se podría decir que Wittgenstein estaba desconcertado por los fenómenos de la lengua de la misma manera en la que Einstein, otro disléxico, nunca dejó de maravillarse de los fenómenos del mundo físico. El propio Einstein atribuyó a su lento desarrollo, la capacidad que le permitió no perder por completo el asombro de un niño por el mundo. Esto podría ser el mismo caso que la lenta maduración lingüística de Wittgenstein que le permitió preguntarse como un niño acerca de la formación de sus propios procesos lingüísticos y recuperar la conciencia de ellos. Para el resto de nosotros que hemos perdido la conciencia en el transcurso de nuestra maduración. Podemos leer en las Investigaciones filosóficas, Parte 1, Sección 129

“Los aspectos más importantes de las cosas están escondidas para nosotros porque son sencillas y estamos familiarizados con ellas. Los cimientos reales de su investigación no golpean a un hombre en absoluto. A menos que ese hecho a veces le ha golpeado. Y esto significa que no somos capaces de ser impresionados con las cosas a menos que estas sean llamativa para nosotros y nos golpeen de alguna manera.” (30)
En su uso de la lengua mostró una concreción, particularmente evidente en el Tractatus. Es posible que la dislexia y el Síndrome de Asperger puedan explicar la brevedad de sus oraciones y sus cadenas aforísticas de sus ideas en su obra. Esto posiblemente puede atribuirse a las cantidades relativamente pequeñas de la memoria de trabajo que puede haber tenido. La paradoja aquí es que su problema lo llevó a ver las cosas con más claridad.
Wittgenstein muy a menudo hablaba consigo mismo, una característica común en muchas personas con el Síndrome de Asperger. Tommy Mulkerns (cuidador de su casa en el oeste de Irlanda, donde se quedó Wittgenstein) llegó una mañana a oír voces dentro de la casa. Él le pregunto a Wittgenstein con quien estaba hablando ya que pensó que estaba con algún amigo, a lo que Wittgenstein respondió “sí, estaba hablando con un amigo muy querido, con migo-mismo, (32)
Las personas con el Síndrome de Asperger también pueden tener problemas con el habla interna. Hay una cuestión de si Wittgenstein tenía problemas con su voz interior, que posiblemente más tarde influyeron en sus puntos de vista sobre el lenguaje privado.
Sin lugar a dudas, Wittgenstein provenía de una familia única y con un muy documentado historial de enfermedades mentales. La principal enfermedad que persiguió Wittgenstein fue un trastorno depresivo de tipo muy recurrente.
Al parecer hubo una carga genética importante en la familia para la depresión (así como la dislexia y posiblemente, el trastorno del espectro autista, especificamente el Síndrome de Asperger). Monk usa la frase “el laboratorio de la autodestrucción” para describir el hogar de Wittgenstein (41). De hecho, fueron estos factores genéticos en gran parte responsables de su condición.
Michael Fitzgerald Autism and Creativity
Is there a link between autism in men and exceptional ability?
Págs 51, 52, 53, 81.

NOTAS
24 H.Asperger, ‘Die “Autistischen Psychopathen” im Kindesalter’, Archives fur Psychiatrie und Nervenkrankheiten, 1944/1991, 117:76-136. Translated in U. Frith (ed.) Autism and Asperger’s Syndrome, Cambridge: Cambridge University Press, 1991, pp. 37-92.
25 Grandin, op. cit., pp. 178-9.
26 Ibid., p. 124.
27 S.Ozonoff and E.McMahon Griffith, ‘Neuropsychological function and external validity of Asperger’s syndrome’, in A.Klin, F.Volkmar and S. Sparrow, Asperger’s Syndrome, New York: Guilford Press, 2000, pp. 72-96; Baron-Cohen et al., op. cit.
22 Ami Klin, Robert Schulz and Donald Cohen, Theory of mind in action: developmental perspectives on social neuroscience’, in S.Baron-Cohen, H. Tager-Flusberg and D.J.Cohen (eds) Understanding Other Minds, Oxford: Oxford University Press, 2000, p. 357.
23 Ibid., p. 383.
29 Gregory, op. cit., p. 171.
30 Liam Hudson, ‘Creativity’, in Gregory, op. cit., pp. 171-2.
32 David Joseph Weekes with Kate Ward, Eccentrics: the Scientific Investigation, Stirling: Stirling University Press, 1988, p. 27.
41 R.Gregory, Oxford Companion to the Mind, Oxford: Oxford University Press, 1987, op. cit., p. 172.

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