Christopher Gillberg: La Depresión y El Sucidio en el Síndrome de Asperger.

La Depresión

La depresión es, probablemente, el diagnóstico erróneo más común en el Síndrome de Asperger. Muchas personas con el Síndrome de Asperger parecen permanentemente deprimidas con su reducida gama de expresión facial, con sus movimientos torpes, lentos, y su manera aparentemente desinteresada de “conversar” sobre asuntos cotidianos. Una etiqueta de “depresión” en estos casos puede ser completamente inapropiada. La persona con Síndrome de Asperger puede estar completamente contenta, al menos con ella misma, sintiendo que las otras personas son la verdadera molestia con todas sus demandas y si la gente los dejará solos, las cosas serían mucho mejor.

Al mismo tiempo, es importante señalar que muchos individuos con el Síndrome de Asperger desarrollan depresión. Esta es generalmente del tipo “reactivo”. En tales casos, los síntomas depresivos empeoran gradualmente a medida que la persona se vuelve cada vez más consciente que es “extraña”, “rara”, o “diferente”. Cuando es consciente que tiene algunas deficiencias funcionales y se encuentra emocionalmente “aislada”. Esto es más marcado a finales de la pre-adolescencia, o comienzos de la vida adulta. Episodios depresivos prolongados pueden ocurrir y persistir por más de un año hasta que son tratados con una combinación de antidepresivos.

Un grupo más pequeño de personas con el Síndrome de Asperger tienen episodios de depresión endógena, es decir, períodos de duración limitado del estado de ánimo deprimido, alteraciones del sueño, ansiedad persistente temprano por las mañanas, y una variedad de dolencias psico-somáticas. Estos episodios no muestran una clara relación temporal con factores desencadenantes ambientales o al aumentar la comprensión de la naturaleza de las alteraciones funcionales subyacentes al Síndrome de Asperger. En raras ocasiones, estos episodios pueden ocurrir durante el curso natural de un cuadro maníaco-depresivo.

La Distimía

La Distimía es catalogada como una variante especial de la depresión en varios manuales de diagnóstico. Las características diferenciadoras con la depresión clínica (o más bien con los episodios depresivos) es que se trata de un estado de ánimo crónico, y los síntomas no son lo suficientemente graves como para justificar un diagnóstico de Depresión. Algunas personas con síndrome de Asperger no sólo parecen estar crónicamente “bajoneadas”, sino que en realidad están constantemente en un estado de ánimo bajo o simplemente deprimidos. Ellos pueden ser conocidos como “pesimistas” y estar más o menos obsesionados con la muerte. Otros son irritables y tienden a ponerse de mal humor, pueden ser percibidos por otros como amargados. Otros también pueden ser muy llorones y quejumbrosos.

Trastorno maníaco-depresivo

Un episodio depresivo es a veces parte de una enfermedad depresiva (también conocido como trastorno bipolar). En esta condición, el individuo afectado tiene episodios de manía (o hipomanía), así como de depresión. Enfermedad depresiva severa es relativamente poco frecuente en la población general, que afecta a aproximadamente 1 de cada 100 personas. Los episodios maníacos rara vez se producen de forma aislada, sin períodos claros de depresión.

A pesar que hasta la fecha ningún estudio sobre el trastorno depresivo en el Síndrome de Asperger ha sido publicado, la experiencia clínica sugiere que es muy frecuente. Episodios más leves de hipomanía parecen ser muy comunes en el Síndrome de Asperger y se pueden manifestar con una mayor actividad o inquietud, ansiedad, aumento de la locuacidad, problemas de concentración, falta de sueño, la familiaridad excesiva o ataques repentinos de sociabilidad, arranques de consumismo u otros tipos imprudentes de comportamiento irresponsable. En los ataques maníaco-depresivos tales problemas se vuelven mucho más graves. Además hay sentimientos de autoestima inflada o grandiosidad, además la actividad sexual suele incrementarse.

Algunos estudios indican que puede haber un vínculo genético entre el Trastorno del Espectro Autista de Alto Funcionamiento (incluyendo el Síndrome de Asperger) y la depresión clínica.

Episodios maníacos atípicos

Los episodios de aumento de la actividad, junto con la irritabilidad marcada parecen ser comunes en el síndrome de Asperger. El individuo puede no reunir los criterios de manía o hipomanía, pero existe sin embargo un claro cambio de comportamiento que normalmente parece no estar relacionado a los eventos externos.

Los pensamientos y actos suicidas.

Los pensamientos suicidas son muy comunes en el Síndrome de Asperger. Parece que son particularmente frecuentes en la adolescencia y la vida adulta, pero pueden ocurrir ya a la edad de 7 años. Algunas personas con Síndrome de Asperger están tan preocupado con pensamientos sobre la muerte desde una edad temprana, que comienzan a hablar del “suicidio” de un modo que, naturalmente, asustan a sus padres. Tal fue el grado de interés de Hans Asperger sobre el suicidio en las personas con Síndrome de Asperger que tomó nota de esta preocupación a causa de la frecuencia en la muerte de sus pacientes, al grado que se quedó fascinado con la muerte. Tal fue el grado de interés que la muerte fue el único tema sobre el cual escribió aparte de la Psicopatía Autista y la Educación Especial (Heilpaedagogik).

Ya a los 10 años de edad los niños con Síndrome de Asperger puede muy bien decir en voz alta que están tan aburridos de la vida que quieren suicidarse. Generalmente esto asusta y preocupa mucho a los adultos, al grado que algunos pueden buscar ayuda psiquiátrica para su hijo debido a esto. Aunque en mi experiencia clínica her conocido docenas de personas con Síndrome de Asperger que empezaron a hablar de desear matarse, sobre el suicidio y cosas similares mucho antes de la adolescencia, pero aún no he visto a alguno que haya tratado de suicidarse realmente a una edad tan joven.

Sin embargo, a partir de la época de la pubertad, los actos suicidas se vuelven muy frecuentes. Algunos de los que cometen tales actos y que no tienen éxito me han dicho que realmente querían morir cuando tomaron las píldoras o trataron de ahorcarse, pero al día siguiente (y varias semanas más tarde) se sentían muy diferente al respecto. Algunos han tratado de quitarse la vida porque un compañero de escuela les gritó con ira en una discusión “Mátate”. La intimidación y la sensación de no poder hacer frente a todas las demandas sociales de la vida durante la adolescencia parecen ser los factores desencadenantes más comunes de los intentos de suicidio, por lo menos en este grupo etario.

No es raro que los niños con Síndrome de Asperger utilicen métodos violentos si intentan suicidarse (colgándose, disparándose, envenenándose, saltando de un puente o en frente de un tren).

He encontrado que puede ser muy útil para decirle a la persona con Síndrome de Asperger: ‘No creo que sea una buena idea intentar suicidarte. Si fallas, es posible que termines con tu cerebro dañado, y eso no sería bueno para ti. “Conozco al menos un puñado de personas con Síndrome de Asperger que nunca vuelven a repetir un intento de suicidio después que un psiquiatra les dijo algo por el estilo.

Fuente:

A Guide to Asperger Syndrome/Christopher Gillberg – Pág 46-48

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